lunes, 4 de mayo de 2009

Tarta de queso

Lleva esta entrada escrita desde el 24 de Diciembre, esperando a que me acordara de publicarla. Ahí va.

¿Sabéis la típica tarta de queso cremosa, bastante pesada, que suele venir con galleta en la base y (odiosas) pasas por el medio? Pues no sé de ninguna pastelería en la que la hagan más rica que yo. Sin pasas y sin base de galleta, eso sí, que son detalles que sobran. En concreto conozco una pastelería que se jacta de hacerla con un caro queso especial holandés, o algo así. El resultado: mierda reseca.

Mi afición por las tartas de queso se remonta a mi niñez. Siempre fui un goloso. Prueba de ello es el hecho de que, hasta que dí el estirón, casi era más fácil saltarme que rodearme. "Hai que gardar sitio para o postre", me decían en todas las comidas familiares. Recuerdo que me aprovechaba de ello. "¿Quieres probar estos deliciosos callos?", y yo miraba para ese montón de tripas de cerdo con cara de asco y contestaba: "No, que tengo que guardar sitio para el postre." Que conste que ahora, con 21 años (ya son 22), me lo siguen diciendo. Yo callo y asiento.

El caso es que una tía mía suele traer una enorme tarta de queso a estas comidas familiares, hecha en una pastelería burelense de prestigio. Como yo soy el goloso amante de las tartas de queso siempre me tocaba doble ración. Y como además era joven e ingenuo, lo comía, contaminando mi preciado paladar con esa mezcla entre requesón y bizcocho recién hecho. Cierto es que siempre hacía algún comentario negativo hacia la tarta, pero seguía comiendo, pensando que era lo máximo a lo que podía aspirar. Cuán equivocado estaba.

Además de comer siempre me ha gustado cocinar, sobre todo postres, y de vez en cuando curioseaba los libros de cocina de mi madre, en busca de algún nuevo "experimento". Mi madre también guarda una especie de diario escolar en el que ha ido anotando recetas con el tiempo. Ahí fue donde encontré la receta de mi ambrosía. Soy buena persona, y quiero compartir mi mayor conocimiento con el mundo, así que os la dejo a continuación. Es sorprendente lo fácil que es hacer una tarta de queso tan rica, pesada, como deben ser las tartas de queso, pero con una textura cremosa y un sabor delicioso. Y vale, no lleva queso holandés, pero al menos se puede disfrutar comiéndola.

Ingredientes:

  • 2 yogures naturales. Las medidas se harán con los envases de estos yogures.
  • 2 medidas de yogur de nata líquida.
  • 2 de leche.
  • 2 de azúcar.
  • 2 de harina.
  • 4 quesitos.
  • 6 huevos.
Obviamente podéis variar las cantidades en función de vuestros gustos. Aviso de que así queda una tarta bastante dulce, así que no seáis golosos y no le echéis más azúcar, al menos no la primera vez.

Una vez que tenéis todo bien batido (que no queden grumos por el medio), toca echarlo en una fuente grande para horno que habrá sido previamente embadurnada con aceite, para evitar que se os pegue el pastel cuando lo saquéis. Por cierto, ya tenéis el horno encendido, ¿no?

A 180ºC de temperatura por arriba y por debajo (estas opciones me imagino que dependen de los hornos), algo más de 45 minutos. No se os ocurra dejar la tarta en el horno, poner el temporizador, y olvidaros de ella. El tiempo exacto para que quede con la textura correcta es justo cuando la tarta deja de estar líquida por dentro, y eso depende de muchas cosas, como del envase que uséis o de vuestro horno, así que para estar seguros la primera vez deberíais comprobar como va la tarta cada cinco o diez minutos desde los 45 minutos. No os preocupéis si parece que le lleva mucho tiempo: en cierto horno estuvo la tarta 2 horas haciéndose, y salió perfectamente.

¿Cómo se hace eso? Abrid la puerta del horno, y pinchad con una aguja de calcetar o con un espagueti en el centro de la tarta. Haced esto lo más rápido posible, obviamente. Si los restos de la tarta que quedan en el espagueti aún están líquidos, esperad otros cinco minutos (o menos, juzgad vosotros).

Durante la cocción la tarta crece, pero al sacarla se desinfla, así que no os precupéis cuando os pase. Se debe sacar de la fuente antes de que pierda todo el calor. La verdad es que hace mucho que no la saco de la fuente para comerla (¿para que quiero buena presentación si la voy a comer yo?), aunque no recuerdo que hubiera mucho problema.

Y listo, ahí tenéis la mejor tarta de queso que conozco. Si no es de vuestro agrado, lo siento por vuestros paladares. Si creéis que tenéis una receta mejor, ilusos, pasádmela.

Si me acuerdo, la próxima vez que la haga os pongo una foto.

3 Comentarios:

Ladherna dijo...

Bah... te repito por enésima vez que MI tarta de queso es mucho mejor, claro que la mía no va al horno, por lo que no es tan pesada. Y no hay nada tan horrible como las tartas de queso horneadas... Te pasaré la receta, que no la tengo a mano
Ja!

Anónimo dijo...

Doy fe, está pero que muy buena. ^^U

Shinja dijo...

Las tartas de queso son pesadas por antonomasia, al menos esas a las que yo me refiero, lo cual no evita que no me dure ni dos días cuando la hago xD

Luego hay otra variante, llamémosla tarta fresca de queso, similar a la que sale con los polvos eses de Royal, pero eso es otra historia que nada tiene que ver.

Oh, un comentario anónimo, no sé quien podrá ser xD ¡Gracias!