Magisterio
Aunque no había ido últimamente por la cafetería de esta facultad, guardaba un buen recuerdo de ella, puesto que en mis primeros años en Elviña fue uno de mis sitios predilectos para comer. Menú un poco más barato que en el resto de las facultades, comida abundante y un camarero "colega" no dejaban lugar a duda.
Hoy he vuelto a ir, y siento que ya nada volverá a ser lo mismo (xD).
El menú era bastante variado, cuatro primeros y tres segundos a elegir. Yo me decanté por Berenjena Rellena y Lomo Adobado. Mi primera observación es relativa al servicio: rápido, excesivamente rápido, incluso. No pasó un minuto desde que nos tomara nota cuando ya traía la ensalada de mi acompañante, mientras que a mi me informó de que tendría que esperar cinco minutos por la berenjena. Aún no era la una, así que es comprensible. En este punto es conveniente hacer una apreciación sobre el camarero: tenía cara de asesino en serie, o de tener serios problemas mentales, a gusto del lector.
Al momento volvió diciendo que escogiera otra cosa, que iba a tardar aún un rato. La forma en que lo dijo era más del estilo "no queremos que ocupes mesa durante mucho rato, aunque estén prácticamente todas libres" que del "es por no hacerte esperar", pero aún así teníamos cierta prisa y no puse objeción. Cambié a Macarrones Guisado, que me fueron servidos ipso facto. Del plato poco se puede decir: abundantes, mucho azafrán, un poco apelmazados, con bastante carne en trozos un tanto grandes de más. Comible.
Mientras degustábamos la maravillosa comida, dos chicas se sentaron en una mesa cercana que debía de ser demasiado grande para ellas (repito: la cafetería estaba medio vacía) y el camarero tuvo el detalle de avisarlas desde la barra con un "Tst, tst, ¿sois sólo dos?". Faltaba una tercera chica, así que finalmente la mesa se adecuaba al grupo. Al momento nos puso en la mesa los dos platos de lomo, aunque aún nos faltaba la mayor parte del primero. Sería más apropiado decir que había tirado los platos y, con años de experiencia detrás como camarero hosco, estos había caído en el sitio correcto. Aproveché que se había acercado a la mesa para pedir más pan, pregunta que recibió como única respuesta una mirada de desaprobación. Trajo el pan.
Conforme iba terminando los macarrones me fui dando cuenta del enorme fallo que había cometido al pedir lomo: dos lonchas de cerca de 80 milímetros sobre un plato de patatas congeladas. Ya sé que sobra decir que estaban poco menos que crudas (con ese grosor, como para pensar otra cosa), pero igualmente lo remarco. Además, nunca se sabe quien acabará leyendo esto, y como cada vez más gente demuestra tener escasa capacidad cerebral, mejor dejarlo todo masticado.
Finalmente llegamos a la parte de la crítica de la que los camareros y establecimientos suelen salir airosos: los postres. El procedimiento es muy simple y no ofrece lugar a duda. Llega el camarero, te dice la retahíla de postres, eliges uno, te lo sirve y te lo comes. Fácil, sencillo y para toda la familia. Ahí viene: "¿Postre? Tenemos flan, natillas, yogur y helado." Elegimos dos natillas. Vuelve el camarero con dos flanes: "No tenemos natillas, me había equivocado (si es que eran muchas cosas...). ¿Queréis dos flanes u otra cosa?". Mira que hay sitios en los que te dicen la carta y casi están eligiendo por ti, pero pedir una cosa y que te traigan otra así, porque sí, es la primera vez que ha pasado. "No, mira, yo quiero helado".
Como observaciones referente a la higiene, comentar que al camarero le resultaba incómodo coger la jarra del agua por el asa y prefería hacerlo por el borde, usado habitualmente para deslizar el agua a la hora de servir. También es digna de mención la capa de mierda reseca que tenía una de las cucharas de postre.
Lo que yo decía: no sé si es por el cambio de camarero o si es que he alcanzado mayor sabiduría con el tiempo (lo dudo), pero comer en la Facultad de Magisterio ha dejado de ser recomendable. Es probable que vuelva para la semana, sin embargo. Había buena compañía femenina, tanto en calidad como en cantidad.


4 Comentarios:
Sin duda muy digno de tí... aunque sorprendente por el último comentario.
El último comentario está influenciado por las observaciones de mi acompañante, que yo soy un profesional, y sólo presto atención al establecimiento, a la comida y al ases... digo, al camarero.
Vaya, no sabia que eras gay. :).
magisterio ha perdido puntos, si. Aunque me alegra saber que me gustan las patatas congeladas.
¬¬
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