sábado, 21 de febrero de 2009

Gran juego. Decepcionante final


Llevo un tiempo retirado forzosamente del mundo de los videojuegos. Las consolas de salón no me van lo suficiente como para pensar siquiera en comprar alguna, y llevo cerca de dos años sin ningún ordenador competente en el que poder jugar. Pero ahora, cosas de la vida, tengo una 360. Mejor dicho, mi hermana tiene una 360. Y vale que no me entusiasme cambiar el ratón por los joysticks, pero no hay elección posible: o juego con mando, o no juego.

Después del fragmento introductorio y contextualizador procedo a hablar del juego que me ha devuelto la ilusión: el Fallout 3. Podía haberme puesto a jugar al Far Cry 2, al Dead Space o al Call of Duty 5 (ejem... truño), pero tenía tantas ganas de echarle el guante a la tercera entrega de la conocida saga que no tardé en elegir. Además había decidido tomármelo con calma, nada de hacer la historia principal a contrarreloj como habría hecho en mis tiempos mozos.

Del Fallout 3 he hablado con mucha gente de opiniones dispares, así que traté de olvidarme de todo prejuicio y de, simplemente, disfrutar. El principio del juego es bastante original: en lugar de hacer la mítica hoja de personaje y luego empezar la aventura, en Fallout 3 vas eligiendo tus características poco a poco, y con cierto sentido en la historia, empezando con la escena de tu parto. Luego te haces mayor, tu padre se va del refugio sin avisar, y empieza la aventura cuando sales a buscarlo.

Del juego poco más voy a decir, que ya sabréis de sobra como va. Y el que no lo sepa es porque no le interesa. La interfaz, que tan mala me pareció al principio (pensando como jugador de PC), me sorprendió mostrándose bastante eficaz si usas un mando. Los viajes rápidos por el mapa, tan de moda últimamente y tan molestos para los más puristas, se agradecen. La ambientación post-apocalíptica está muy conseguida, y los escenarios están cuidados al detalle.

Me llevó treinta horas acabarme el juego haciendo todas las misiones secundarias que me fui encontrando, sin dedicarme tampoco a explorar demasiado, y hasta la escena final no tengo ninguna queja importante del mismo. Hay fallos, como es normal en un proyecto de la envergadura del Fallout 3, pero nada que no haya visto antes. Lo peor para mí: los tiempos de carga, largos y muy numerosos.

Y a partir de aquí, aviso de SPOILER.



El final del juego es cutre hasta la saciedad. ¿Qué hay que meterse en la radiación a activar no sé qué? No hay fallo, pienso yo. Justo llevo conmigo un colega bien feo que ni se despeina con la radiación, que ya hizo lo mismo por mí hace un rato pillándome el GECK. "Fawkes, tronco, échame una mano." Y el jodido supermutante, al que le salvé el pescuezo, al que todos tienen tirria y aún así llevo conmigo a todas partes, me dice que no, que es un honor para mí morir salvando a la humanidad, y que no quiere quitármelo. Es decir, no es que los de Bethesda no hayan contemplado la opción de que llegaras allí con el supermutante resistente a la radiación de colega, no. Es que lo hicieron, y decidieron que lo más lógico, lo que mejor quedaba en la historia, era que el mutante se negara. Resulta irónico que si luego entras tú el mutante entre también contigo (aunque sea el típico fallo tonto comprensible en esta clase de juegos). Esto lo probé cargando la partida más tarde, porque cuando el mutante dijo que no, le tocó ir a la Lyons. Y no sé por qué decíais (creo que fue Altheniar, que imagino querrá colgarme por hablar bien del Fallout 3) que mueres fijo. Yo no tuve problema en encasquetarle el marrón a la teniente (o lo que sea) Lyons.

Concluyendo: un gran juego, un final incoherente.

3 Comentarios:

MaRSoP dijo...

Puto amargao del carajo, ahora te pondras a criticar el Fahrenheit.. espera, ese SI que tenia un final de pena xD

Roberto, Teodrak dijo...

Yo aun estoy pendiente de probarlo, quizas cuando pase de "moda" y así pueda jugarlo libre de múltiples opiniones que te gritan al oído.

De todas formas, has aumentado mis ganas.

Palabra clave: probante

Javier dijo...

He visto Lock & Stock y no me gustó tanto como Snach, me pareció menos entretenida. Buena, pero por momentos me aburría algo. 7,5.