sábado, 8 de mayo de 2010

Trágame Tierra


Me ha llevado tiempo apreciar el Made In Japan. El de Siniestro, digo, que el de los Purple es uno de mis discos de cabecera desde que tengo uso de razón. Pese a que empecé a escuchar a la banda viguesa con el En Beneficio de Todos, el disco de estudio anterior, enseguida me decanté por el Siniestro de los comienzos, con letras más grotescas y una media de tres acordes por canción, y conforme avanzaba temporalmente en sus discos, menos me gustaba su música, con contadas excepciones.

Pues eso ya no es así. El Made In Japan me parece un disco de pedigrí. Bueno, y no es el único que me gusta de los "últimos", pero es el que siempre he tenido más cruzado, y el que más me ha sorprendido. Además me ha dado material para reflexionar: la voz de Costas frente a la de Julián.

Puede que en los primeros discos la voz de Costas fuera más que adecuada, con ese sonido cutre que caracterizaba a Siniestro, pero después de los cambios de estilo que había "sufrido" la banda con el paso del tiempo, con cada disco que sacaban la voz de este señor pegaba menos. Al menos para mí. Por ejemplo, del Me Gusta Como Andas y del En Beneficio De Todos poco salvo de su participación. Di tú que los discos no fueron ninguna maravilla, por mucho que vendieran como rosquillas.

Después de esos dos discos salió el último que hizo Siniestro con Costas, el Made In Japan, donde hay varias canciones que canta a medias con Julián. Y es en esas canciones donde a mi me queda realmente claro que Costas ya no cuajaba. En este disco con gran producción, con sonido potente, de rock tirando a duro, su voz se queda atrás frente a un Julián que se sale en cada verso.

Lo propio sería que os pusiera la canción donde esto se vea con más claridad (Tan Hermoso, probablemente), pero casi mejor os dejo una que no había escuchado nunca, que yo recuerde, hasta hace poco más de una semana, y que me encanta, tanto por la música como por la letra, e incluso creo que la voz de Costas no le queda tan mal a los versos, aunque quiero pensar que la canta así, desafinada hasta la saciedad, a propósito, porque no le queda mal a la canción. Ahí os queda, Trágame Tierra.

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