Breaking Bad

Hace unos meses descubrí una serie que parecía "de relleno", de las que se ven cuando no hay otra a mano. Va de un hombre de familia, profesor de química, al que diagnostican cáncer de pulmón y, para no dejar todas las deudas a su mujer y a su hijo (por cierto, tiene otro en camino), decide ponerse a fabricar cristal junto con uno de sus antiguos alumnos, que se encargará de las tareas de venta. Se me antojaba similar a Weeds, y al comprobar que el actor principal es el padre de Malcolm (Bryan Cranston) pensé: "comedia tonta, ya verás". Cuán equivocado.
Para empezar Bryan lo hace de fábula. Un actor que para mí no tenía ningún valor se ha convertido en un referente con esta serie. Seguimos con el buen trabajo de los guionistas y su humor negro: la supuesta comedia no realmente ninguna gracia. Al pobre hombre le pasa de todo, putada tras putada, con la mala suerte siempre por delante (de hecho a veces tanta mala suerte no es creíble), como si no le llegara con las pocas semanas de vida que le quedan por el cáncer, que ya lo descubre en estado avanzado. En el tema de la "mala suerte" hay un personaje clave que ya mencioné antes: el encargado de distribuir la mercancía, que es un poco atolondrado el hombre, y pese a dedicarse al tema desde ya hace tiempo parece que cualquiera de nosotros lo pudiera hacer mejor.
Sobra decir que ambos son unos buenazos en el fondo, y que eso no suele ser bueno para esta clase de negocios, con lo cual acaban protagonizando escenas bastante patéticas, escenas de aficionados. Por cierto, hay otro personaje que le da jugo al asunto: el cuñado de Bryan es agente de la DEA. Vamos, que todo se queda en casa.
Más allá de lo ya mencionado, que no es poco, cada capítulo parece una obra de arte. La primera escena suele ser sublime: a veces un flashback, a veces simplemente nos proporciona cierta información que luego entenderemos, a veces no aparece más que un decorado y no pasa nada, pero sea lo que sea, siempre va de la mano del estilo, y empiezas cada episodio con la sensación de "esto me va a gustar". Los episodios no se repiten en absoluto, y en todos acabas soltando alguna carcajada acompañada por un "pero qué pardillo", o "pero qué putada". Además a los guionistas les va lo de dejarnos con la miel en la boca y, si bien no revelan nada del episodio siguiente, nos permiten ver algo que no había quedado resuelto y que nos deja pensando.
Lo dicho, una serie de bandera que si le dáis una oportunidad no os defraudará.


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